domingo, 25 de septiembre de 2011

FELICES DIECISÉIS


No sé muy bien cómo empezar esto. Sabes que lo de dedicar unas palabras bonitas a alguien no se me da muy bien, que no soy muy de decirlas todos los días, pero hoy es tu gran día, y quiero felicitarte por tus dieciséis años.
Esto no será nada más que un simple recordatorio  de que has tenido, tienes y tendrás una amiga junto a tí.
Una ocasión para decirte que puedes confiar en mí para lo que quieras, que no te voy a fallar, y que voy a estar a tu lado en los momentos buenos y los malos.
Un buen momento para recordar, aunque sea, estos tres años que llevamos juntas, estos tres años tan geniales.
Y sobre todo, para felicitarte por tus dieciséis años, que tanto has querido.
Asique antes de nada, me gustaría decirte:
MUCHISIMAS FELICIDADES
TE QUIERO MUCHO :)

Nos conocemos desde hace tres añitos solo, pero, ¿Sabes qué? Para mí es como si te conociera de toda la vida, y eres como mi hermana.
Al principio no hablábamos mucho, tú empezaste a entrenar con nosotras, pero solo conocías a Andrea y nosotras nos conocíamos muy bien todas y era todo un poco extraño. Pero poco a poco te fuiste incorporando y empezaste a ser una más. Al principio me parecías un poco calladita, ¿Qué cosas verdad?, pero la verdad es que te veía con pinta de ser maja. Y así poco a poco, empezamos a hablarnos, y cada vez más. Empezamos a coincidir en las filas para rematar, recibir... y me fui dando cuenta que no callabas ni con esparadrapo puesto en la boca, como pudimos comprobar. Y así empezaron las cosas más raras que me he podido inventar en mi vida. Las paraolimpiadas en sillitas de ruedas imaginarias, elmo y su casita, una galleta fornicadora con doble pene, uno para dar por delante y otro por detrás, y como no, el dibujito de la pista del medio del pabellón de la arena que se nos parecía a una persona en silla de ruedas.

Por si no lo sabes, estas gilipolleces, hacían que entrenar fuera algo divertido, y que se pasara el tiempo más rápido. Que descubrí que no soy la persona más descoordinada del mundo, y que no era la única a la que al lanzarse el balón a sí misma para rematar se le pasaba al otro campo. Pero aunque al leer todo esto parezca que pasábamos mucho tiempo entrenando, yo creo que estábamos más tiempo haciendo el retrasado que entrenando enserio. Pero era divertido. Cada cuarto de hora mínimo en el vestuario antes de entrenar y después eran lo mejor, y cuando mirábamos a los tíos de vóley mientras bebíamos, el agua sabía a gloria.
Pero sin dudarlo, el mejor momento antes de entrenar, fue el puntazo de tu abuela de: Ay Bea, ¡Cómo creciste fía! (Naiara: 8-) Ese momento sabes que lo recordaremos siempre. Aaaaaaay, con lo pequeñita que eres, y te me haces mayorcita.

Y como no, empezamos a llevarnos muy bien cuando un día nos tocó juntas en la red y se nos ocurrió un gran disfraz para carnaval. Dinosauriaconejadown. ¡Qué disfraz más guapo teníamos en mente! Y al final acabó en un disfraz de conejo. Y ahí fue cuando empezamos a quedar, al principio para hacer el disfraz, pintar nuestra súper camiseta y como no, el día de carnaval. (Como olvidarse del disfraz de la negra, de Lady Gaga).
(Eh, que conste que no me olvido del baile de la gamba, ni de los días que me olvidaba los playeros y entrenaba en converses, pero mejor no extenderse más con eso)
¡QUE ESTÁBAMOS MUY LLOKASH BEAH!
Aunque todo esto ahora nos resulte muy embarazoso pensarlo, hizo que nos fuéramos uniendo poco a poco.
Antes no salías con nosotras, pero ahora es muy raro salir un sábado y que tú no vengas. Es muy raro estar en tribeka y que tú no estés por ahí bailando con algún tío extraño detrás, y es inevitable estar bailando y dar una vueltecita o hacer uno de nuestros gestitos.

Y a partir de ahí empezamos a llevarnos cada vez más, empezamos a contarnos nuestras cosas y a coger cada vez más confianza, hasta llegar a ahora, un punto en el que sé que te podría contar todo lo que quisiera, y que puedo confiar en ti para lo que quiera.
Sabes que mi vida sería completamente distinta si tú no estuvieras, si no te conociera. Sería el doble de aburrida. Que si tengo  un día malo se acaba en cuanto hablo contigo y me sueltas lo primero que te salga de tu retorcida mentecita.
Que las tardes aburridas, las comidas en la playa, las noches en tu casa o en la mía acompañadas de un bañito en la piscina a las 12 y un cola-cao, brochetitas de aceitunas y espaguitis y palomitas son insuperables. Que nuestro tuenti oculto, nuestras conversaciones en las que parece que estamos metidas en una mafia porque insultamos a todo el mundo, y las conversaciones extrañas con Carlos, todo eso pasará a la historia.
Que pase lo que pase, te vayas a estudiar a Alemania o no (jejeje) sé que siempre seguiremos siendo amiguitas (cara buena) y que seguiremos siendo así de raritas, pero así de felices al fin y al cabo. Que no quiero que dejemos de serlo por nada, y espero seguir teniendo una segunda casa mucho tiempo (Tú sabes que la tendrás).
Y es que,
Como ya sabes perfectamente, aunque te lo diga únicamente dos o tres veces al año, eres una persona muy importante para mí.
Una de mis mejores amigas, a la que le cuento todo y en quien confío ciegamente. Que sabes que pondría la mano, el brazo o lo que hiciera falta en fuego por tí.

La verdad, es que como ya sabes, hemos pasado demasiados momentos buenos como para colocarlos todos en una simple carta. Pero espero poder recordarlos siempre, ya que nos hemos reído muchísimo juntas, y nos hemos reído como poca gente sabe.  Y, por si no lo sabías esa es una de las cosas que hacen que nuestra amistad se vaya haciendo cada vez más fuerte.

Que tanto tú como yo sabemos, pueden decir lo que quieran de nosotras, que seguiremos siendo igual de felices, seguiremos riéndonos de todo y seguiremos encontrando una razón por la que no amargarnos la vida.

Y para terminar, quiero darte las gracias por cada día contigo, comiendo aceitunas, filipinos, spaguettis. Por cada noche en tu casa o en la mía. Por cada secreto guardado. Por cada conversación de las nuestras sin ningún sentido. Por cada vez que me has apoyado aunque las dos sabíamos que lo que hacia era lo peor, y gracias tambien por decirme que eso no era lo correcto.
Por todas las veces que tenemos que salir corriendo al baño de la risa. Por todo lo sublime, arquitectonico y apoteósico. Por aguantarme día a día. Por todos los veranos, las comidas en la playa, por cada sábado, pero también por cada lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y domingo. Por cada palabra de ánimo cuando estaba mal.

Por tener esa cabecita para inventar ''el baile de la gamba''. Por elmo y su casita. Por cada entrenamiento y cada carrera paraolímpica. Por Subenestrujenbajen y Elma subestrujaybaja. Por los pozos y las despedidas de solteros. Por no aguantar la risa cada vez que vamos en bus. Por mary poppins, los jonas brothers y la gente gótica. Por hacer de un día de mierda un día sin parar de reir. Por ser como eres, por quererme, y por seguir al lado mío día a día.

Y por último, decirte que espero poder pasar muchos veinticincos de septiembre felicitándote, y que todo siga siendo como ahora.
No cambies nunca, eres genial.
Te quiero muchísimo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario