jueves, 12 de mayo de 2011

Hoy...que ganas de que acabe hoy.

Cuando tienes un día malo, te pasas el día entero pensando en que acabe ya. Al día siguiente, si tiene pinta de ser bueno, te pasas el día entero entretenida, divertida, disfrutándolo lo más que puedas. Cuando acaba, te das cuenta de lo rápido que ha sido, y quieres repetirlo, retroceder en el tiempo, y llegar al primer segundo de ese día tan maravilloso y repetir 100 veces lo perfecto que está siendo. También hay días en los que te paras a pensar, como hoy, lo estúpidos que podemos llegar a ser a veces, porque, si el día bueno pasa más rápido que el malo, ¿Por qué no hacemos de ese día tan jodidamente asqueroso un día perfecto? Tampoco es muy difícil, ¿no? por lo menos, eso creo yo. Es tan simple como sonreir, sentirte bien, agusto y contenta contigo misma y buscar algo entretenido por el mundo, en casa no encontrarás nada que te sorprenda.
Asi que, si te interesa un poco lo que te digo, si tienes el día malo, ponte cualquier cosa que pilles en el armario y sal a descubrir cosas que puedan sorprenderte por el mundo, sin que nadie te lo impida, si quieres, puedes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario