- Despierta, ¿Qué te pasa? No eres la misma de antes, la que se reía por todo, la que le encontraba algo bueno a todas las cosas, por muy malas que fueran, la que me veía y colocaba una sonrisa en su cara aunque tuviera un mal día y por dentro se estuviese muriendo, la que venía y me daba un abrazo interminable, afogante también, si, pero que me encantaban, la que me llamaba a altas horas de la noche cuando yo estaba mal, o perfectamente, eso te daba igual, solo para soltarme alguna tontería de las tuyas, de esas que alegran el día a cualquiera...
+ ¿No te das cuenta? Nada es igual que antes, no es lo mismo, no somos las mismas crías que hace años, cuando jugábamos en el parque de casa y nos lo pasábamos bien con las barbies y jugando a marco polo...Las cosas cambian, los años pasan, nos hacemos mayores, cambiamos, no tenemos el mismo carácter, ¿No me entiendes?
- Pues no. No te entiendo. Es verdad, los años pasan, las cosas cambian, la manera de pasarlo bien cambia, pero no por eso nos tenemos que joder y llorar o perder esa simpatía y esa alegría que nos caracterizaba de pequeñas. Yo sigo siendo la misma, sigo siendo esa niña con la que pasabas las tardes y te reías o peleabas, pero que siempre acababan igual, con una sonrisa en la cara y demostrándose su cariño aunque no fuera de una forma directa. Tú decides que haces con tu vida, y, para una cosa que puedes decidir, hazlo bien, piensa qué quieres ser, ¿Esa niña que desprendía alegría, o una chica pesimista, que le saca algo malo a todo? Yo lo tengo claro, mírame, sigo aquí, riéndome de todo, de la vida, de la gente que no sabe apreciar lo que tiene.

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